lunes, 29 de septiembre de 2008

Las siete reglas de una caperucita( Manual de una Caperucita)

Sábado por la noche y la calle alto lima iniciaba mi noche, primera estación casa de Chabelita para encontrarnos con las chicas, la luna llena amarilla y grande en el cielo indicaba que había que tener cuidado con los hombres lobos que quisieran comerse a estas caperucitas que salían no precisamente a visitar a la abuelita pero dispuestas a cruzar por el bosque de la noche y sus placeres.
Ocho y treinta en punto la hora justa en que una buena caperucita llega a una cita, media hora de retraso es tener educación, no falta siempre alguna exagerada y descuidada que llega tarde, al promediar las nueve y algo más estábamos juntas las cuatro, estas caperucitas, siempre en parejas primera regla de una caperucita, en vez de canastas con fruta y pastelitos venimos armadas con una cartera llenas de cosméticos, peines y perfumes, bajamos por San Martín para dar una vuelta por la plaza, segunda regla antes de hacer planes observar el bosque y ser observadas por el bosque de la noche, ya juntas en la plaza diseñamos un itinerario flexible, tercera regla no hacer planes las alternativas siempre surgen de improviso, primero llegamos a la costa verde luego de algunos tragos llegaron nuestros acompañantes, cuarta regla de una caperucita siempre debe tener leñadores(amigos) conocidos que las cuiden, a la discoteca después de unas horas y de recibir unas llamadas telefónicas, partimos al reto de la noche enfrentarse a los lobos y no ser devoradas, conocí a Mauricio la semana pasada en casa de mi primo él nos esperaba en su casa con tres amigos más para seguir nuestra noche de luna. Ya en su casa el baile y el alcohol continuaba si bien es cierto estábamos emparejados nadie se separaba de la otra y para ir al baño íbamos en pareja de niñas, quinta regla las caperucitas deben de estar juntas ya que los lobos siempre quieren separarlas para poder atacar mas fácil, ya eran las dos de la mañana y sufrimos la primera baja Zarela se fue a “conversar” con Cesar al patio, la segunda se dio de inmediato cuando Yohana se fue sola con Manuel dizque a comer un sándwich una vez más con Chabelita nos quedamos juntas las dos, era deber mio cuidar de ella y mantenernos juntas hasta que vuelvan las demás, sexta regla las caperucitas salen juntas y regresan juntas, Mauricio no paraba de halagarme y en cada baile que nos metíamos de tantas vueltas me hacia marear mas que el vodka que bebía; mientras que Chabelita estaba a punto de sucumbir ante los encantos del Tuno Cristian, en ese instante nos salvo la campana mejor dicho el timbre era Yohana que volvía sola de la calle al preguntarle por Manuel ella respondió que el era un imbecil y que había tratado de propasarse con ella recogimos a Zarela y nos fuimos; por mas intentos que hizo Mauricio por llevarme y luego por invitarme a salir no pude tener nada con el, por que ya lo dice la séptima y ultima regla de una caperucita nocturna puedes caer varias veces con un lobo pero nunca con un vampiro chupa sangre…

jueves, 11 de septiembre de 2008

Un ausente muy presente




Un año a pasado desde que partió y me dejo, y aunque se fue para no volver, como no estar presente aquí en este cuarto con tantas fotos y con aquel olor a tabaco que se impregno en los muebles y en la almohada, tantos recuerdos como olvidar aquel primer año juntos cuando me tomo por la cintura y levantándome entre sus brazos y diciendo ¡te amo mi princesa! cada paseo por la plaza tomados de las manos, tantas alegrías y tantos momentos tristes como cuando se entero que las veces que le decía que salía me veía con otro y al enterarse solo atino y llorar aquella traición y tras un tiempo perdonarme y abrazarme pidiéndome que nunca lo deje, como a cambiado nuestra relación ahora que cuando lo necesito y lo busco me escucha pero ya no esta dispuesto a contestarme, hablarme y mucho menos abrazarme como antes, y es extraño ahora en su cumpleaños, el mes pasado quince para ser precisa, luego de tres años lo volvimos a pasar juntos y aunque no cruzamos palabras y quizás no se dio cuenta que yo estaba allí yo me sentí acompañada por el, como entender que desde ahora recuerdo con celebre tristeza cada mes de su partida, solo una razón es la que mantiene en mi una leve alegría, el saber que al final de todo lo veré cara a cara y cumpliré la promesa de nunca mas dejarlo como hace un año atrás en esta tumba fría donde con mi madre escribimos su frase favorita “no estoy de acuerdo …”

Premoniciones de un día perfecto


Un samaqueo me despertó bruscamente, temblor pensé asustada pero la voz de mi madre me decía ¡a que hora vas a la universidad niña ¡ pero ¿que hora es? respondí media dormida aun, “mira el reloj”, volvió a decirme indicando el reloj que tengo colgado en la pared del cuarto, - diablos - dije es tarde tengo examen, a la volada me aliste y salí con mi mamá correteándome media cuadra con el desayuno en la mano. No pasaba ningún bus el único que llegó estaba repleto “ni modo a tomarlo pensé”, en el bus un señor me cedió el asiento por fin algo bueno, no, falso, aquel “viejo” solo quería mirarme el escote, de pura rabia me baje, no sin antes recordarle a su progenitora a aquel viejo mañoso, tome un taxi, al bajar como nunca me pidieron el carnet en la puerta aquel día, problemas maldita sea olvide el bendito carnet en mi cómoda, pero no hay nada que una mujer no pueda conseguir y con una mirada coquetona logre superar al vigilante – que tontos son los hombres – dije en voz baja, era tarde así que como no podía correr emplee la caminada rápida, al llegar a la puerta mire al profesor que parado en ella como vigilante observaba su reloj, con voz suave y amablemente sarcástica me dijo – muy tarde señorita, mejor venga mañana - y cerro la puerta, no lo podía creer ese profesor nunca cierra la puerta y siempre me e llevado bien con el , cinco minutos me quede inmóvil allí en el pasillo y luego cinco minutos más me la pase maldiciéndolo, ya calmada me quise tomar un café para calmarme pero la cafetería aun estaba cerrada, las cabinas de Internet cerradas, Dios que hago exclame juntando la manos y mirando al cielo, “en estos momentos Dios no puede atenderte, así que deja tu mensaje después del tono tuuuuuuu” pensé y dibuje una sonrisa en mi rostro enojado, sin algún destino divertido partí con dirección a la biblioteca, tiene Caramelo Verde le dije a la bibliotecaria – ah sí ,es muy bueno de Ampuero Verdad? contesto ella, la alegría comenzaba a apoderarse de mi ser cuando ella me pidió el carnet, sentí por dentro que cada uno de mis órganos caían uno tras de otro hasta llegar a mis pies; mi cara comenzaba a ponerme pálida, pero ella me continuo – no tienes carnet seguro , no importa linda tenlo pero es para sala ok – y con una mirada tierna se dio la vuelta para seguir con su trabajo. Me senté en junto a la puerta y comencé mi lectura, que apasionante el libro, al pasar cada pagina mas me metía en la historia, nada me distraía incluso dos chicas a mi costado chismeaban algo sobre una fiesta, pero yo prefería centrar mi atención en Ampuero y su caramelo verde, hasta que una de ellas dijo – son las diez vamos a llega tarde a clases – las diez voltee de inmediato a ver el reloj y efectivamente eran las diez y cinco minutos, otra vez tarde, – pero si ya llegue tarde mejor termino el libro – pronuncie con voz despreocupada y volví a meterme en la acción del libro, ultima pagina esta la leí muy lentamente porque quería que aquel libro no acabe nunca pero este termino, siempre me pasa esto, cuando es buena una novela me apena terminarla porque un buen libro debería ser eterno, con un suspiro y una sonrisa devolví aquella novela a la bibliotecaria, ya eran las once y veinte, para que ir a mi salón si ya llegue tarde mejor voy para mi casa , al subir para salir de la universidad pase por mi salón, se oía algo de bulla con mano tímida toque aquella puerta que se abrió de inmediato, tu eres de aquí me dijo un pata que no conocía, moví la cabeza en señal de afirmación y de un jalón me metió al salón, al entrar era increíble lo que observaba todos en circulo algunos de mis compañeros bailando y dos de mis amigas media borrachas jugando, cachimbiada , una vez mas maldecía mi suerte aquel día, me dieron un vaso con un trago medio raro probé un sorbo y no quise mas lo puse en una carpeta.

Luego que esa salvajada terminara, mi cabeza era un grumo con olor a pescado y encima tenía que ir en busca de mis zapatos, al hallarlos quise lavarme la cabeza pero los baños estaban cerrados, podrá estar peor el día?. Junto con Mariela, quisimos salir por la puerta trasera de la U una vez más maldición cerrada, tuvimos que comernos todo el regreso hasta la puerta principal siendo el blanco de las miradas y las risas de los demás, al salir el tipo al que coquetee para entrar me miro como diciendo aghhh que te paso?, por fin fuera de la universidad, nunca había deseado llegar a mi casa como aquel día, en el estado que me encontraba ningún taxi nos quería llevar por suerte mi tío pasaba por allí y accedió a llevarme claro me cobro con burlas y risas lo que no me cobro de pasaje, al llegar me despedí de mi tío y después de un suspiro estaba lista para entrar darme un baño y tirarme a dormir toda la tarde, Upss pequeño error por salir apurada olvide mi llave, ya me iba a suicidar clavándome el lápiz en la yugular pero a la distancia divise a mi hermano que llegaba del colegio. Entramos a la casa tome el baño justo, no quise almorzar y a la cama, estaba cogiendo el profundo sueño cuando un timbre con una voz chillona me levanto son las seis y treinta a despertarse, asustada dije – qué? Desperté y me di cuenta que todo había sido un maldito sueño y que recién se iniciaba el día, como me fue aquel día? Sólo puedo decir que a veces debería ser bruja y predecir el futuro…

martes, 2 de septiembre de 2008

Gracias a Andrea



Otra batalla telefónica con Andrea me hacia cambiar mi destino una vez más, sin saber a donde ir y con no mejor compañía que yo mismo; caminaba por las calles sin rumbo pensando y agrandando cada uno de los defectos de mi linda noviecita, que por octava vez en el mes me apagaba el celular no sin antes recordarme algunos de sinónimos de la palabra tarado y mandarme a buscar mi felicidad a las cercanías del infierno. Era sábado por la noche, las calles del centro estaban repletas de gente, pero para mi estaban vacías, no me sentía mal por la pelea al contrario me sentí bien, libre, como Will Smith en su última película “Soy leyenda” (donde tiene el mundo para el solito), al bajar por San Martin se me apareció una carreta y los Hamilton de sol esta vez acompañaban mi rumbo, miraba los cafés observando a la gente que allí estaba, estos parecían maniquís perfectamente ordenados en aparadores, oía mi nombre pero sin voltear solo levantaba la mano en señal de saludo y seguía de frente a paso lento, hasta que llegue a una tienda de electrodomésticos y allí aparecía el hombre por el cual me había ganado tantos agravios telefónicos, Adal Ramones con su monólogo sobre superman, debo decir que por mirar un rato su programa doce minutos treinta y siete segundos, para ser preciso, que hicieron que la hija de mi futura suegra se transforme de Educada princesa a Fiona de barrio, me iba pasar de largo pero – que más da – me dije y termine de verlo ahí, al finalizar el programa, pensé – bueno la noche es joven – suspirando y esbozando una sonrisa de libertad con ansias de hedonismo. Apague el celular por si algún caso aquel mounstro se le ocurriese aparecer de nuevo en forma de numeritos en aquella pantalla; me agencie otra porción de cigarros y salí en busca de algo para la sed – una cerveza – dije al entrar al primer bar que se cruzó – negra, roja o rubia – exclamo el mozo, primer dilema de la noche y yo estaba de humor para pensar así que – mejor traerme las tres – le dije en voz alta, el chico hizo una mueca extraña y graciosa similar a una que hay en el Messenger. El Tri de México adornaba la pantalla y amenizaba aquel lugar; a mi derecha una imagen clásica, un par de amigos chupando y contando sus penas, a mi izquierda una pareja intercambiando fluidos bucales y al frente otra intercambiando excusas y agravios, esta imagen me dio risa y me imagine que estaba con Andrea allí mismo en el lugar de ellos culpándonos y luego pidiéndonos disculpas – que lindo es el amor – afirmé en voz alta, termine las “chelas” y algo movido por ellas partí de nuevo, esta vez era mi estomago quien se peleaba conmigo por alimento, – me voy a mi casa me cocino los codiquesos que hay en la despensa – pensé, mientras emprendía mi regreso llamo mi atención un carrito sanguchero, mi estomago me conduce en forma mágica hacia el, estaba repleto de gente y yo no estaba dispuesto a esperar así que cuando pensaba irme, algo llamo mi atención, quien preparaba los sándwich era una mujer simple , de belleza singular no era una belleza común no era bonita pero se veía muy sexy ahí con su cabello negro crespo amarrado con un collect rojo que no hacia para nada juego con aquel top lila, y sus jeans azules, bueno casi celestes vistos a través de la película de vapor que hacia la plancha al cocer las carnes . Me acerque y sin ver la carta ordene como si estuviese en Mcdonalds – un filete de pollo con jamón y tocino – una sonrisa coquetona y una voz tímida me respondió – yo no vendo eso casero – cambie mi pedido por un sándwich de pollo y continué con mi espera que de hecho iba a ser larga , sus manos viajaban a cien por hora preparando los panes y aun así no se daba abasto, se me ocurrió una idea loca – te ayudo – le dije, y sin esperar que me responda me puse a su costado a cortar panes y comenzamos a trabajar juntos. Paso algo más media hora para poder preparar mi sándwich, cuando la gente se fue iniciamos una conversación muy entretenida, Rosa(su nombre) era una persona graciosísima hacia chistes y jugaba como niña, ya no me dio ganas de volver a casa y me quede jugando al sanguchero toda la noche. Cuando ya era de madrugada se acabó el juego de los sándwich y fuimos a guardar su carrito en un garaje cercano, era muy gracioso subir por San Martin empujando aquel carrito, antes hubiese empujado mi Nissan de bajada con mucha vergüenza, entramos al garaje guardamos todo y quedamos frente a frente y sin decir una sola palabra estábamos desnudos besándonos en medio del estacionamiento, su cuerpo, tenia un olor exquisito y excitante, un perfume de mostaza y colonia barata , la sensación placentera se acabo cuando el vigilante alerto nuestros ruidos y comenzó a silbar, a medio vestir la emprendí a toda velocidad a mi casa sin despedirme de ella, al llegar me lancé sobre el sillón con una sensación de adrenalina única; me quede dormido con una sonrisa en los labios dándole gracias a mi noviecita por la pelea y los insultos. Al despertar instintivamente llame a Andrea – hola amor, sorry si? te invito a desayunar a mi casa para conversar preciosa – le dije, en mi conciencia tenia una deuda y necesitaba algo de maltrato para sentirme a mano y en paz con ella.