jueves, 28 de agosto de 2008

Memorias de un Alma en Pena(Última Parte)

subí a mi cuarto y halle a Mathias echado en mi cama, me recosté a su lado y una nueva película empezó esta vez en mi cerebro, uno a uno desfilaban todos los recuerdos por mi mente como soldados marchando hacia una guerra, mi primer día de colegio, mi primer beso; aquella vez en la cual acabe castigado en medio del patio del colegio, por meterle un golpe en la formación al Chino Guillén; la visita al “troca” luego del baile de promo, el día que Martha me boto de su casa por llegar borracho a cantarle serenata, mi matrimonio, el nacimiento de Mathias, hasta llegar a la cena de la noche anterior donde celebraba mi ascenso. Pasaron diez horas hasta que me desperté, Mathias ya no estaba a mi lado baje la escalera, al llegar a la sala la escena fue algo cómica, imagínate llegar tarde a tu propio velorio que ironía, ver con tristeza enorme llorar a tu madre por la peor de tus travesuras, manejar ebrio y tu mujer en estado de shock a un costado sin poder creerlo. Me acerque al féretro en el momento que Carlos se acercaba, al ver el cuerpo, él comenzó con su monólogo recordando cada uno de los momentos que habíamos compartido juntos, cerro con una lagrima y esta frase – te voy a extrañar imbecil, si solo me hubieses hecho caso, pero tu eras así de arrebatado y por eso te quiero huevón de mierda, hasta siempre – me puse a pasear por la sala escuchando a algunos vecinos, que no los recordaba bien, decir que era un buen tipo, muy educado y otros elogios, comprobé que es verdad que no hay muerto malo; veía gente que apenas conocía del trabajo contando chistes y rajando de mi jefe, al rato me aburrí de oír a tantas personas que no tenían nada que ver conmigo y abandoné mi propio velorio. Me quede en el cuarto de Mathias hasta que llego la carroza por mi ex cuerpo, con curiosidad acompañe al cadáver a su ultima morada, al llegar al panteón la imagen era similar a la del velorio, mi familia y mis amigos desconsolados, y los “sampones” cuchichiando entre ellos; a la escena llegó un cura algo viejo de acento francés que con las justas se le entendía las oraciones y el sermón que proclamaba, la verdad nunca fui apegado a la religión y de hecho hace mucho que no iba a misa, antes de que termine su rito religioso el padre, salí a caminar por el cementerio y observe un entierro mucho mas interesante que el mió, dos ancianos enterraban a su hijo con la ayuda de cuatro hombres que luego de haber cargado el cajón y meterlo al nicho partieron no sin antes cobrar por sus servicios, aquel joven había muerto de sida y solo sus padres fueron a despedirlo en su ultimo viaje, supe de su enfermedad porque al igual que yo aquel joven era el espectador privilegiado de su entierro y el fue quien me comento lo que había sucedido, regrese al nicho que estaba preparado para aquel cuerpo que antes fue mió, un coro de llanto y lamentos acompañaba al cajón mientras este se introducía en el suelo, mi hijo lanzo una rosa a la tumba y al oírlo decir – te quiero papá – solté mi primera lagrima desde el accidente, poco a poco la tierra cubría por completo el féretro, al terminar uno de los trabajadores trajo una pequeña lápida y comenzó a escribir en ella mi nombre una por una dibujaba con maestría singular las letras, antes de terminar la última sílaba un sonido fortísimo se apodero del lugar, era la bulla de una bocina, al oírla la escena retrocedió velozmente y de inmediato como cuando haces rewind en el VHS, y mi cuerpo despertó sentado en el auto apoyado en el volante con un semáforo en verde y un niño que me tocaba la ventana ofreciéndome dulces. Baje de inmediato cogí un taxi y al llegar a casa corrí al cuarto de Mathias abrazándolo y llorando sin aparente explicación alguna; al verme Martha me pregunto que tenía a lo que abrazándola respondí – nada amor, nada, soy feliz, soy feliz…

lunes, 25 de agosto de 2008

Memorias de un Alma en Pena(Tercera parte)






Me dirigía a casa cuando al mirar el semáforo no distinguí la luz roja, la pase de largo y sentí el impacto de otro vehículo, por un momento creo haberme desmayado, al reaccionar fui a ver el otro automóvil para ver si estaba bien y por suerte no había heridos; quise pedirle disculpas al chofer del otro auto pero el no me escuchaba solo miraba con cara de horrorizado a mi auto, con angustia y pena se tocaba el rostro; en eso llegaron una ambulancia y un patrullero no entendía por que nadie me contestaba cuando preguntaba algo ; cogí el celular y llame a mi casa me contesto la doméstica pero en eso hablaba con mi mujer(ella) le daba la dirección de un hospital que estaba cerca del lugar donde estaba yo, quise tomar un taxi pero nadie se detenía al verme, camine las diez cuadras hacia el hospital, entre por la puerta principal , camine y avance por cada uno de los pasillos hasta llegar ala zona de emergencia estaba mi mujer corriendo tras una camilla yo le grite para preguntarle que pasaba incluso le toque el hombro pero no me respondía, en ese instante creí que ella estaba en estado de shock, pero por qué? Quién iba en aquella camilla, precisamente en ese instante la camilla entro a un cuarto que decía “sala de operaciones urgencias” a mi mujer no la dejaron ingresar, pero yo me cole antes de que cerraran las puertas y pude ver al paciente... fue una experiencia espeluznante por que ese cuerpo ensangrentado y magullado por los golpes era yo y por mas que grite a los médicos y enfermeras que allí estaban nadie pudo oírme; pero si pude escuchar lo que entre ellos decían la enfermera desesperada dijo –se nos va doctor , se nos va – y médico a cargo hablo en voz baja – no se puede hacer nada, ya es muy tarde – y un timbre que sonaba cada vez más fuerte indicaba que un corazón dejaba de latir para no moverse jamás y por primera vez en mi vida sentí pena de mí mismo; grite y rabie de impotencia allí mismo en una esquina de la sala por mi propia muerte, tanto que me olvide de mi esposa que esperaba afuera, de pronto escuche que alguien grito “ se desmayo” y salí a ver que sucedía observe a mi cuñada tratando de reanimar y sosteniendo a medias a Martha, inmediatamente se llevaban a la morgue a aquel cuerpo que hasta hace algunos instantes fue el mío.

Pasado esto se llevaron a mi esposa al tópico para que descanse, yo me fui a caminar por el hospital paseaba por los cuartos, como zombi y alma en pena que en verdad era, llegue a uno donde me detuve pues observe a un niño, que echado en una cama con las justas podía mover las manos y la cabeza le decía a su papa que apenas salga del hospital irían a jugar fútbol y el padre solo lo miraba con los ojos llenos de lágrimas pues el sabía que eso no iba a pasar nunca; pues el niño había quedado inválido. Luego entre en otra habitación donde estaba un viejecito que tenía entre las manos la foto de su familia y miraba a cada instante la puerta del cuarto como esperando alguna visita que nunca llegaba. Regrese a la morgue y me senté en la mesa en donde estaba mi cuerpo luego de la autopsia los doctores dieron el diagnostico, la muerte había sido causada por una hemorragia interna producto de la ruptura del hígado. Se llevaron el cuerpo y se fueron, al salir no halle a Martha en todo el hospital, decidí que era mejor regresar a casa, camine durante dos horas hasta llegar al parque en el que la noche anterior oía a aquella prostituta contarme su drama, solo deseaba que alguien me escuche pero esto igual que ayer era imposible, no había sentido pesado el caminar casi ocho kilómetros, pero esas dos cuadras del parque a mi casa se me hicieron eternas. Al llegar encontré muchos carros afuera, entre aprovechando que Manuel, mi hermano, sacaba su carro del garaje, al entrar mi casa tenia un ambiente triste, morbosamente melancólico, al pasar al patio Max comenzó a mover la cola y a ladrar, por un momento creí que el si podía verme y que el mito de que los animales ven a los muertos era cierto, pero estaba equivocado pues detrás mió estaba Martha, con el verdadero motivo de la alegría del can, un plato con su comida, me tire en la hamaca del patio viendo como Max devoraba ansioso su “rico can”, al no poder hablar con nadie, solo atine a observar a los demás como se movían de un lado para el otro en mi casa como si estuviese sentado en la primera fila del cine viendo una película en 3D.(continuara )

jueves, 21 de agosto de 2008

Memorias de un Alma en Pena(segunda Parte)



Regrese a mi casa luego de guardar a Max en el patio, con sueño subí a mi cuarto, me acosté y programe mi despertador para las siete de la mañana pues tenía que ir a jugar con los chicos del trabajo el campeonato de fulbito como todos los sábados.
Me desperté antes de que suene la alarma, como de costumbre tome una ducha de agua fría, todos dormían aun; así que cogí la caja de jugo del refrigerador y bebía mientras caminaba hacia la cochera , abrí la puerta del garaje, Máx, al verme, comenzó a ladrar y a mover su cola, para evitar que haga bulla le lancé mi sándwich a medio comer y se quedo quieto devorándolo. Me subí al carro música fuerte, como era mi costumbre los sábados, note dos cosas distintas en mi auto en ese instante, la primera que alguien había estado jugando con la caja de cambios y que el cinturón de seguridad estaba rasgado; maldije al pequeño Santiago amigo de Mathias, aquel niño estaba jugando con mi hijo un día antes, ese pequeño tenia un espíritu realmente destructivo, recuerdo que en una ocasión desarmo la radio de la cocina para comprobar si habían personas dentro, este niño siempre me enojaba pero nunca le reclamaba nada pues este me recordaba en parte algo a mi niñez. En el primer semáforo se me acerco un niño me limpio el parabrisas y los faros, él me pidió una moneda y no tenia una sola, así que lo subí a bordo y lo lleve al comedor del trabajo en donde tenía crédito lo deje; de allí me dirigí a la cancha para el partido. Al llegar todos estaban listos para empezar a jugar – apúrate que ya inicia – dijo Ricardo mi jefe que hacia de nuestro arquero, muy malo para ser franco y colocado en aquel puesto por ser menos inútil con las manos que con los pies y por ser el jefe, el partido termino once a cuatro en contra nuestro, así que con la moral por los suelos nos fuimos a levantarla con unos tragos al bar de la esquina. Empezamos como a las once de la mañana ahí almorzamos y al promediar las cinco de la tarde mi visión era confusa y mi pulso poco confiable y sin describirlo más estaba completamente ebrio, Carlos mi mejor amigo me dijo - tomemos un taxi para que me lleve a mi casa y luego a la tuya -, pero yo terco insistí en manejar; no suelo ser terco pero aquella vez afloro mi lado más bruto y quería manejar así que me subí al auto prendí el estéreo a todo volumen con la música de Fito Paez.(continurara)

miércoles, 20 de agosto de 2008

Memorias de un Alma en Pena(primera parte)

PRIMERA PARTE

La celebración se había prolongado y con unas copas de más encima le pedí a Roberto que maneje mi carro y me lleve a mi casa, pues en ese estado no podía manejar ni un cochecito de bebe, al llegar a la puerta me demore un poco en abrirla , no le atinaba a la cerradura, al entrar fui directo a la cocina en busca de un vaso con agua, me senté con el en mi sillón en la sala, como con un buen vaso de Etiqueta Negra con hielo como solía hacerlo en otras oportunidades, por un instante me quedé dormido; al despertar subí por la escalera al cuarto de Mathias, mi hijo de tres años, al hallarlo dormido me acerque, lo arrope con la frazada y me despedí con un beso en la frente. En forma sigilosa cerré la puerta de su cuarto y avance por el pasillo hacia mi cuarto para buscar a Martha, mi mujer, pero ella también estaba sumergida en un profundo sueño y no quise molestarla. Yo no solo quería hablar con alguien sino, necesitaba hablar con alguien en aquel instante, contarle el porqué había llegado tarde, compartirle mis éxitos alcanzados aquella noche. Sucede que hubo una reunión hoy en la empresa para anunciar mi ascenso a la sub. gerencia general y fue por eso que iniciamos la celebración en el restaurante de en frente, yo llamé a casa pues quería compartirlo con mi familia que siempre a sido mi motivación; pero nadie me respondía el teléfono y cuando marcaba al celular de Martha este estaba apagado, fue por eso que no pude estar con ellos. Miraba a Martha y al verla no pude despertarla pues ella parecía un ángel ahí recostada, la contemple por un momento, salí del cuarto y baje hacia el patio para buscar a Max ,así se llama mi perro, le puse su cadena y lo saque a pasear por la manzana, con el fuimos en busca de Rogelio el sanguchero de la otra cuadra pues tenía mucha hambre, la búsqueda fue inútil pues Rogelio cerraba a las dos y eran las tres de la mañana así que no nos quedo, a Max y a mi, otra cosa mas que regresar con el estomago vacío.
Cuando estábamos cerca de casa Max se soltó y salió disparado en contra de un tipo que sujetaba fuertemente a una mujer, el tipo al ver a Max corrió hacia su auto y se fue; yo fui hacia la mujer para ver que tenía, ella a verme se cubrió el rostro y corrió despavorida hacia el parque cercano y se sentó en una banca; yo me acerque lentamente, con algo de miedo y curiosidad, para ver si ella estaba bien; al comprobarlo cogí a Max para regresar a la casa, pero ella con voz temblorosa me pidió que la acompañe, indicándome con la mano un lugar en la banca al lado suyo. Me senté y ella comenzó sin que yo se lo pida a contarme lo que le pasaba, Dora era su nombre, bueno no se si en verdad lo era ya que las prostitutas tienen distintos nombres... de trabajo, así me lo explico aquella mujer, me contó que aquel tipo le pedía dinero todas las noches para su seguridad u que al no con entregarle su parte del dinero este la golpeaba, ella prosiguió con su relato como hasta las cuatro de la mañana donde cogió un taxi que por ahí pasaba y se marcho raudamente.

Trauma Placentero


Salió tarde una vez mas el profesor de Teorías del Aprendizaje sostuvo su clase por veinte minutos mas, el reloj marcaba las diez de la noche menos un cuarto en su mente la desesperación se mudaba de inquilina, ya que sabia que el ultimo bus para su casa, el camino normal le quitaba mucho tiempo, así que solución mediática cortar camino, la calle estaba algo oscura y lucia desierta, con un suspiro tomo valor y avanzo a media penumbra con paso presuroso, pasaba cuadra tras cuadra sin mirar hacia atrás, objetivo cumplido llego al paradero sana y salva sin ninguna novedad, un hombre alto con gorra azul se le uno ala espera del bus, al subir el tipo extraño subió con ella, era tarde y el bus estaba lleno, espero parada cerca d diez minutos aferrada del pasamano mientras que los pasajeros que subían y bajaban la rozaban, ella cuidaba fielmente su cartera para evitar algún robo; al llegar a su destino, el paradero que estaba a cinco cuadras de su casa, se sintió segura y dejo de caminar con prisa reviso la hora en su celular y se condujo por el camino de costumbre hacia su morada al faltar una cuadra para llegar a la puerta, una mano arremete contra ella jalándola hacia una casa abandonada, otra mano levanta su pequeña falda, corre su truza celeste hacia un lado y consuma el ultraje fue muy rápido ella sorprendida y asustada no atina ni siquiera a decir una palabra, el hecho termina de la misma forma que empezó, al marcharse el la imagen que queda es ella con una blusa abierta y sin botones inclinada levemente en el muro, uno de sus zapatos se encuentra un metro mas aya, al reaccionar solo recoge su zapato se acomoda la blusa y se va apurada limpiando la única lagrima que soltó, al llegar a su casa entra a su habitación sin decir nada a nadie se acuesta, y la imagen del suceso fue el programa nocturno que se repitió en su sueño, trataba de imaginar el rostro del “violador”.Al día siguiente regreso al lugar del incidente recogió un arete, que extravió con el forcejeó, continuo su día de manera normal, pero la imagen en su cabeza se repetía una y otra vez, es mas en el fondo ella deseaba volver a ver al violador una vez mas trataba de ponerle un rostro a aquel sujeto pero no pudo al llegar el final de sus clases espero una hora mas y al dar las nueve con cuarenta y cinco subió por la misma calle oscura, pero esta vez en forma lenta, el bus volvió a estar lleno de gente bajo en el paradero de siempre y trajino el mismo camino en busca del violador pero este nunca apareció, en el fondo deseaba volver a experimentar esa sensación traumática y placentera una vez más y cada noche el mismo bus y el mismo camino en busca de el.

Esperanza de Fin de Mes



El vaivén horizontal de los cuerpos había concluido, después de un orgasmo fingido, se vistió con la escasa ropa que trajo, se peino como pudo con lo dedos su roja cabellera, se acercó hacia mi y estirando la mano – son ciento cincuenta – me dijo; con un movimiento de cabeza le señalé la mesa de noche, fue hacia ella cogió los billetes, los guardó en su diminuta cartera plateada y se marcho con el sonido de sus tacos como música de fondo. La soledad era otra vez mi compañera de alcoba, el claxon de un taxi que esperaba a mi ocasional compañera, matizaba el ambiente, un cigarro me ayudaría a encontrar a aquel sueño que se fue cuando la verdadera Mirella me dejó y que extrañaba tanto cuando los efectos del alcohol pasaban. Cada fin de mes se repetía la historia y conseguía ocasionales Mirellas para asesinar el sin de imágenes que en mi cabeza desfilaban como soldados declarándome la guerra, y ganándome cada batalla sin que yo oponga resistencia; es que mi cama se acostumbró tanto a ella que mi colchón tiene la forma de su espalda, y su silueta se forma en la pared donde solía recostarse a fumar, cada amanecer el sol se olvida ya de pasar por mi ventana, por que sabe que ella no está para observarlo, no hay sentido en llamarla pues mi voz provoca su silencio siempre, sé que la perdí por nunca tratar de de encontrarla. Al irse no le pude decir gracias por todo lo que me dio y me enseño ya que por todo eso se llevó el doble de mi; pero para que hablar de ella si la fe en su regreso se ha deshecho, la única esperanza es que el cheque de fin de mes nos traiga de vuelta a otra Mirella, pelirroja, morena o rubia de ciento cincuenta o de doscientos soles, al final es lo mismo mi última Mirella me dejara su perfume de soledad igual que el que dejó la verdadera al irse…

Sueños de Bruja de una Cenicienta




Cansada una vez más del humo del cigarro en la sala del casino, rompió la décima invitación de la noche a un cuarto de hotel por parte de un veterano y arrugado Don Juan, por nonagésima vez tenia que moverse mas rápido que corredor de formula uno para evitar los acosos del jefe y marcharse sin escuchar un piropo más sobre sus pechos; afuera el volskwagen rojo aguardaba su salida, el camino de siempre con el mismo desvió y el paradero oscuro , con la comodidad de un asiento que reclinado le ofrecía el techo del diminuto vehiculo como la misma obra de cada noche de martes, luego de compartir fluidos e intercambiar sudor, hacer la labor de psicóloga y confesar para perdonar y echarse encima pecados ajenos de su “Príncipe” se baja en la esquina de su casa, quien despidiéndola con una “romántica” nalgada y elogiando su potencial sexual se marcha. Con sigilo abre la puerta de su casa, el apetito la conduce al comedor pero en la mesa no hay mas que botellas vacías y vasos inclinados con leve muestras alcohólicas , un café continuara su dieta obligatoria, el mueble y la sala serán perfecta alcoba hoy para esperar la llegada del ausente dueño de las botellas, tan solo una lagrima puede ofrecer por su tristeza, ya en su sueño una vez mas el deseo reprimido fluye, no el de ser cenicienta claro que no, de aquel personaje ya tiene bastante, soñar en ser la bruja y convertir en ratones a aquellos viejos del casino, transformar en calabaza el maldito volskwagen rojo y por que no volver en sapo a aquel príncipe que le toco en su cuento de realidad o es mas porque no poder cambiar su sueldo convertido por su padre cada semana en botellas de alcohol por alimento para su estomago y volver cenicientas a las altaneras “amigas del casino”; las luces se apagan y las bocinas de los autos le informan que debe reprimir su deseos de bruja y ponerse la mascara de cenicienta una vez mas hasta el final de su historia …



martes, 19 de agosto de 2008

Casarme contigo Quería


A Mi Norita
Con mi mamá me quisiera casar
Porque nadie como ella sabe cocinar
Con mi mamá quisiera vivir
Para siempre poderle servir
Con mi mamá me quisiera casar
Pues nadie como ella me sabe amar
Con mi madre de luna de miel a Hawai viajar
Para todo el día poder jugar
Con mi mamá me gustaría siempre estar
Para nunca tener que lavar
Con mi mamá me quisiera casar
Pero ya se me adelanto mi papá
A mi madre siempre la sabré amar
Aunque con ella nunca me pueda casar
Con mi mamá me quisiera casar
Pues nadie como ella me sabe amar

TE amo Mamá

De Tierra y Pasto




Nacidos en la tierroza, dueños de sueños y un balón
Formaron valientes guerreros al gran equipo
Lograron con mucho empeño y corazón
Crecer y vencer al tiempo
Y convertir en verde lo que antes era Café
Armados con confianza y esperanza
Consiguieron con mucha fe

Construir la escuela grande del sur Tacneño
Donde un niño con un sueño puede vivir, crecer
Y hacer nacer al hombre que lucha por su ideal
Que siempre leal busca vencer
Pues así nació Villa Panamericana señores
Hecha de tierra y pasto

Edificada por un hombre color asfalto
Que ante un problema no se amilano
si no lucho aún con mas ahínco
Pues salto de un brinco al verse campeón
Y si yo de orgullo muero al saber
Que de corazón soy Villano
Y que mi alma surca el llano
Siendo Celeste como el cielo
Y amarilla como el sol
Pues si gritarlo debo
De aliento me lleno
Para decir El Villa es el campeón

Angel de un Boton




Abrió los ojitos y allí se encontraba nadando en una piscina de inmenso tamaño, redondita con sus dos ojitos negros, parecía un botón, conforme pasaba el tiempo aquel botoncito se divertía investigando su mundo parecía un buzo antiguo nadando con aquella manguerita que le da el oxigeno para bucear en su océano, al parecer gusta de la salsa porque cada vez que escucha a la “Charanga Habanera” mueve su piececitos con ritmo acompasado, y al oír a Mozart o Chopin prefiere dormir o estar pasiva, le gustan mucho los chocolates a ella, por eso le pide a la dueña de la piscina muchos sublimes, sus favoritos. Un señor de blanco entrega un sobre con una foto en blanco y negro a la dueña de la casa donde vive el botoncito, y una suave caricia de una mano inmensa recorren las fronteras del mundo del botón, una voz suave y feliz no se cansa de repetir – que linda es mi reina – las caricias le encantan, y guiñando un ojito hace leves coqueteos cuando las recibe, al parecer la dueña de la casa esta conversando con el hombre grande de las suaves caricias, – se llamara Alexa – dice ella, al parecer al botoncito no le gusto porque patea fuerte en señal de molestia, – Cecilia – dice el grandote y la respuesta es la misma, la dueña de la casa se queja de los golpes de su inquilina y la mano grandota vuelve a acariciar preguntando – ¿no te gusta mi reina? Que te parece Gabriela – esta vez la pequeña no emite golpe alguno, al parecer le gusta y aprueba aquel sonido como nombre suyo, porque con sus piececitos acaricia suavemente las paredes de su casa, entonces será Gabriela Alejandra dice la dueña y este botoncito contenta y parece aplaudir al oír su nombre. Ahora esta piscina le queda corta a Gabrielita, ella trata de encontrar una puerta por donde salir y para eso golpea con fuerza las paredes de su casa, cada vez con mas insistencia, a lo que la dueña responde con voz baja como hablándole al oído – tranquila mi angelito solo un par de semanas más – pero este angelito quiere volar y traviesa como es, se a puesto a jugar con la manguerita que le da el aire para vivir y se a enredado con el, detenido su movimiento el botoncito a cerrado sus ojos, la dueña de la casa se da cuenta que en el cuarto de Gabriela no hay sonido ni movimiento, esto es raro parece preguntarse, llama inmediatamente al grandote quien apurado la sube al auto el camino es largo y movido pero a Gabriela parece no importarle pues sigue allí quietita, aquel señor abre la puerta del cuarto del Botoncito y corta la manguera que aprisiona el cuello de Gabrielita, pero es tarde ella esta moradita y no responde a nada al parecer algo sale de este botoncito es un ángel, un angelito de un botón que moviendo sus alitas se dirige al cielo no sin antes besar ala dueña en la mejilla, susurrando suavemente “ adiós mamita, te quiero mucho” al oído de dueña, que yace dormida en una cama, y con su manita le hace un gesto al hombre grandote que consternado emanaba lagrimas de sus ojos, sin entender lo que pasaba…

MuNdO GaRaBaTo



El espejo me dio la razón y pude confirmar mi amor por ella, y como no amarla, si estaba parada allí desafiante, indiferente ante el resto, descarada, audaz y tímida pero perfecta, basto una mirada suya para meterme en su mundo, un mundo distinto al del resto, en este mundo solo existe una ley buscar la felicidad del reyno que esta poblado por una sola persona su reyna, con ella solo hay dos reacciones amarla, y morar en su reyno o odiarla y salir inmediatamente de el. “El humor de los demás depende del humor de la reina” primera ley de esta se derivan todas las leyes de este mundo, es decir si su majestad no desea bulla el resto debe guardar silencio, la confianza con ella es muy difícil de conseguir obvio que el titulo de amigo no se lo entrega a cualquiera, se acepta todo tipo de ayuda pero la ayuda a dar es restringida y exclusiva, la reina no permite que nadie le cambie una sonrisa por una lagrima, esto bajo pena de tortura y expulsión del reino, Ella nunca pierde una discusión a lo menos que puede llegar es a empatar, de vez en cuando se aísla y no desea saber nada de nadie ni siquiera de ella misma y eso es decir bastante, le gusta sentirse incomprendida a veces, la reina tiene un abrazo y la palabra justa(aunque a veces dura) para cualquier persona que la conozca y la acepte, extrañar y querer no es ajeno a ella . La improvisación de actividades en su mundo es básica, itinerario y cronograma sirven pero actividades surgidas de improviso le encantan. En sí, su mundo es un garabato lleno de reglas y excepciones, a veces una encima de otra, de sentimientos nobles que conviven con sentimientos claramente humanos y a veces banales, pasiva y explosiva a la vez , así es su majestad, todo en un frasco muy pequeño. Ella no entiende de cánones, muchos visitantes y naciones vecinas intentan cambiarla a diario diciéndole que su mundo debe tener reglas similares para vivir en perfecta armonía con los demás; pero ella con la fuerza de siempre les contesta – para que quiero yo estar en armonía con los demás, si no estoy en armonía conmigo misma – me cuesta despedirme de ella cuando la veo en el espejo, pero se que a donde yo vaya ella va conmigo