lunes, 21 de septiembre de 2009

Niña De la Noche

Todas las madrugadas de insomnio, suelo pararme en la ventana y desde la altura de mi cuarto, observar como si estuviera en el cine, una película nueva cada noche, a veces interesantes y en otras aburridas que consiguen regresarme a la cama, con ganas de que amanezca mucho más rápido; pero en esas tantas películas empezó a repetirse una escena particular, la vecina del piso de abajo, casi una niña de unos quince o dieciséis años a lo mucho, cruzaba la avenida siempre puntual alas doce con quince minutos. Se inicia el martes y mi estómago se encarga de despertarme por alimento, me visto y bajo el sin fin de escaleras desde el quinto al primer piso, al salir enciendo la música a todo volumen, me coloco los audífonos y al doblar la esquina observo a mi pequeña vecina una vez más cruzando la calle, está vez con ropa más corta, miro el celular y son exactamente las doce con quince; el hambre me conducía al “fast food” de la esquina, pero la intriga le gana al apetito y decido seguirla, camina por el callejón y llega a la plaza, desde la banca observo en primera fila el desenlace de mi película del martes, un taxi se detiene delante de ella, ella se acerca pero en cuestión de segundos el vehiculo se marcha raudamente, pasan tan solo dos minutos y un automóvil negro se cuadra al lado suyo y como ensayado previamente, ella sube de inmediato y se pierde junto con el auto al doblar la calle. Son la una, el hambre se me ha ido, estoy seguro de lo que hace Martita, mi vecina, en las noches; pero me resisto a creerlo, nomás ayer la mire desde la ventana jugando con sus patines junto a su hermanito. En clase mi atención se ido con Martita y el auto negro, estoy nublado, ido, Viviana lo nota – qué te pasa? – interroga de manera tosca – a mí nada, pienso en un negocio – respondo y me marcho de clases, buscando que la soledad me permita entender de manera más clara lo que sucede. Regreso al edificio subo en forma cancina las escaleras en busca de mi alcoba, al pasar por el cuarto nivel, me detengo en hall y me que quedo hipnotizado mirando la puerta de Martita, al rato sale ella vestida con un vestido largo, dos colas y un chupete en la boca, toda una niña; me saluda con un inocente movimiento de mano y una sonrisa tierna, luego se pierde corriendo la escaleras. Llego a mi cama, caigo sin fuerzas cansado de tanto pensar, duermo de inmediato; Martita sale de su puerta con una minifalda a cuadros, un top blanco diminuto y tacos se lanza encima mió se quita el chupete negro que tenía en la boca y lo coloca en la mía con total sensualidad, en eso un timbre le pone música a la escena; pero es muy fuerte y logra despertarme de mi acalorado sueño, es Viviana, recién lo recuerdo es martes y ella suele escapar de casa con la excusa de un curso de nivelación los martes y jueves para venir a verme, la recibo con las ganas de una persona que le abre la puerta a un vendedor que lo interrumpió, cuando iba a ver la escena final de una buena película. Me saluda, con un frío beso en la mejilla, se sienta en la cama y comienza – ¿qué diablos te pasa ah, hoy te fuiste, sin decir nada, a dónde fuiste? – medio somnoliento, pienso rápido, invento la primera mentira que se me viene a la cabeza, no sin antes asegurarme que sea lo que ella quiere escuchar, pero es obvio que cuando una mujer desea pelear, lo hace así le des toda la razón, se para en forma brusca, se marcha no sin antes mandarme al mismísimo diablo; por primera vez no salgo detrás de ella, para convencerla que se quede a dormir conmigo. Son las doce del miércoles sin necesidad de alarma mi cuerpo da un brinco y se para en forma autómata de la cama, me visto, espero que pasen quince minutos y salgo en busca de la niña de la noche, con la leve ilusión de no encontrarla, pero ella es precisa, coge el callejón y de vuelta a la plaza, esta vez no deseo ser observador quiero ser el protagonista principal de la película, me acerco a Martita – ¿Cuánto quieres por acompañarme esta noche? – le digo sin miramientos y con total seguridad, en mí pienso que ella va a salir corriendo a penas reconozca mi rostro; pero una vez más estoy equivocado, con la mayor frialdad, coge mi mano, me conduce a un taxi para luego terminar con mi fantasía.

El Caballero Andante


Otra pelea con Carlos, con esta van tres en una semana, esto no puede seguir así, encontré cinco mensajes, en su celular, de una tipa que le decía que lo extrañaba y que la habían pasado muy bien juntos, esta obvio que tiene a otra, pero como no creerle si hemos pasado tantas cosas juntos; esto no tiene otra solución que cortar. Todo ya pasó no hubo necesidad de que yo termine el acabo la relación y de la manera más cobarde con un mensaje de texto, no puedo desconcentrarme estoy a punto de dar mi examen a la universidad, hoy inicio clases en la pre. No es tan difícil estar sin Carlos hoy conocí a un chico, Jonas, es de lima ha venido de vacaciones y de paso esta estudiando, me a pedido mis prácticas pues el no ha venido las primeras horas según mis amigas esta hecho un cuero, la verdad me parece gracioso su cabello parece un gallito, el me acompaño a mi casa por la delicadeza de prestarle mis copias. Esmaltes no habría nada de especial si no es que Jonas me envió un mensaje de buenos días “ e soñado contigo me dijo”. En clases se sentó a mi lado y no paramos de mandarnos notitas en la hora de razonamiento matemático, es loco hasta pensar esto pero él me gusta mucho, por la tarde no a parado de enviarme mensajes repitiendo que me extraña y que espera que sea mañana para poder verme; este es el que más me gusto “Descansa bonita mientras yo en el cielo con estrellas dibujo tu rostro bonito y tatuo tu nombre en mi corazón” por eso lo guarde, nunca en los casi tres años de relación Carlos me había mandado algo tan lindo. Ya es jueves el me lo a dicho, quiere que sea su enamorada, le he dicho que lo voy a pensar, pero eso es por gusto porque me muero por besarlo, pero él mismo me a dicho que se va a lima a fin de mes y que volverá en Junio cuando sea el examen de ingreso a la universidad; sé que no amo a Jonas pero me vuelve loca, el a sido la cirugía que a borrado a Carlos de mi mente. Es viernes por fin nos hemos tomado de la mano a la salida ocurre lo inesperado se aparece Carlos con unas rosas y una carta me a pedido que me valla con el, pero increíblemente le he dicho que no, ni siquiera e recibido sus rosas, estaba furioso y se fue sin despedirme, aun más increíble Jonas entiende todo esto y no me reclama nada, caminamos juntos y de su bolsillo saca una cadenita con un corazón de dos partes me da una que tiene su nombre y se queda con la otra “ esto es una prueba que voy a Regresar Marisol”. El mes transcurre de la misma forma Jonas con sus detalles y Carlos insistiendo en verme a veces pienso que me sigue me parece verlo en la esquina de la academia, lo e llegado a querer mucho la semana pasada se puso celoso fue en el quince de Lucero, su primo me saco a bailar y no paraba de hablarme, en una que insistió para bailar “ella viene conmigo” le dijo se paro entre los dos. Ayer salimos a pasear por última vez, fue inolvidable me vendo los ojos me hizo caminar por un pasadizo y en su patio ambiento una mesa para que cenemos a la luz de las velas, luego con un telescopio me mostraba todas las constelaciones. Ya es domingo hoy se va, camino al Terminal pasan por mi mente los pequeños pero todos gratos recuerdos de Jonas, me limpio la única lagrima que derrame al llegar lo abrazo, me repite todas y cada una de las promesas que me a hecho, yo asiento con la cabeza como creyéndole todo lo que me dice. El bus parte y con el Jonas, con el sus promesas, con el mi amor por Carlos porque también el se llevo y en lugar de eso me deja una paz que hace mucho no sentía. Sé que no volverá pues es el destino de los caballeros ir por el mundo rescatando doncellas y a mí ya me había salvado del sufrimiento de Carlos, al perderse el bus en el horizonte será el definitivo adiós.

Terremoto contigüo

Cerro la puerta, con ambas manos termino la raya en medio que había dejado inconclusa el peine en su lacio y negro cabello, tomo un suspiro y miró de lado a lado el edificio antes de asegurar la puerta. Bajo las escaleras en forma sigilosa uno a uno los pisos desde el quinto al primero, salió por la puerta trasera, cambió de ruta para dirigirse por segunda vez en la semana a la escuela, en él la batalla entre gratos y amargos recuerdos, dejaban como saldo una punzada en el estomago, que ayudada por el ayuno del día anterior le generaban aquella desagradable y dolorosa gastritis. El sonido del timbre ubico su cuerpo en el salón de clase, mientras su mente bailaba con cada uno de los recuerdos, que su mente se resistía a eliminar y que tanto disfrutaba, de manera que cada cierto rato dibujaba una inocente sonrisa que cambiaba su rostro adusto y lo volvía a su niñez, que casi no había disfrutado. En clase, la historia y sus revoluciones no le cuentan nada nuevo para guerras y revoluciones, con las que él libraba a diario ya tenia suficiente. El timbre de salida volvió a reunir a su cuerpo y su mente; no se apuro en salir y espero que el salón le otorgue un instante de soledad, cogió una tiza, garabateo en la pizarra un rostro con una lágrima y mano a modo de adiós. Salió por la puerta principal como cualquier día normal, cogió el camino de siempre y subió con una emoción única las gradas del edificio hasta llegar al quinto piso, abrió la puerta, prendió el estereo a todo volumen, molestando a todos los vecinos y a mi sobre todo que estudiaba para mi examen de estadística, algunos vecinos subieron desde pisos inferiores comentado que aquel departamento siempre había generado escándalos, que el inquilino le pegaba a su hijo, que el pequeño casi nunca iba al colegio y paraba en malas juntas, golpearon insistentemente a la puerta pero nadie abría y la música seguía sonando en forma estridente, Ramona, la administradora, llegó con las llaves de emergencia pero la puerta estaba trancada por dentro, estaban todos los vecinos excepto la bailarina que vive sola en el sexto piso. El vecino del primer piso que recién lo conocí allí, Frank, es bombero, de una patada rompió la cómoda que arrinconaba la puerta, que al desplomarse nos ofreció una imagen más aterradora de lo esperado por cualquiera que de los presentes que allí estábamos, aquel niño había matado a su padre con un corte en la yugular, luego corto sus brazos y con ellos escribió con sangre en los muros ¿por qué me pegas?, esta frase decoró las paredes de todo el departamento, eso lo hizo antes de salir a clases, luego al volver, tranco la puerta con la cómoda, se corto las venas de ambos brazos y en un abrazo durmió para siempre junto a ese cuerpo sin brazos que antes fue su padre.

El Inquilino del Quinto Piso

Después de la pelea con Javier no me quedo otra que dejar su casa, jure y nos rejuramos nunca pelear por alguna mujer; pero las cosas no siempre ocurren como uno desearía que pasen y esta vez olvide que Viviana era su hermana y por lo tanto también era la mía. Con un sueldo de medio tiempo y con una universidad por pagar es difícil conseguir un lugar decente donde poder vivir; en mi búsqueda pase por infinidad de pensiones y casas en alquiler, de las cuales me gustaron dos, pues estas tenían las comodidades de mi antigua residencia, pero para ambas no me alcanza. Casi rendido baje caminando a la universidad, hace mucho que no caminaba para ir a estudiar, Bicho(Javier) siempre me traía en su volskwagen rojo y cuando el no podía bajaba en taxi, entre al billar que esta cerca al campus, para que ver si el vaivén de las billas y aquel perfume a cigarro que tanto me gusta, me sirven de paliativo para mis dramas juveniles; es en vano definitivamente hoy mi suerte no va a cambiar perdí veinte lucas fijas en mi presupuesto ficticio. Con la moral por los suelos salí del local; apareció al frente mío aquel edificio de seis pisos algo viejo, en el que meses atrás se hallaba una pollería en el primer piso, pude leer un cartel que decía que se alquilaban cuartos; la emoción se mudo a mi rostro; con el ánimo al tope subí por la escalera hasta llegar al tercer piso de recepción, antes de llegar observe que desalojaban el segundo piso y quedé totalmente enamorado de aquel aposento, pero como todo amor de hombre rápidamente se convirtió en desengaño por causa de una mujer, la dueña, ella se encargo de ponerlo a medio sueldo lejos de mis posibilidades, el quinto piso es el designado por aquella cuarentona y por mi endeble economía. A la mente me vinieron algunos recuerdos de infancia, cuando con mis padres vivíamos en el centro de Ilo en un edificio muy bonito y todas las navidades con los niños de aquel lugar nos juntábamos para cantar villancicos apartamento por apartamento para luego pedir propina. Esta vez era distinto, mi morada era ahora un espacio de cuatro por seis con un baño y una ventana empañada por el smock de los autos. Tardé poco en instalarme colocar una pequeña cama, una radio, mis dos posters de Héctor Lavoe y una tele a blanco y negro que compre en el mercado negro; este espacio tétrico no parece ser nada alentador pero cada martes y jueves las visitas de Viviana no sólo le ponen ruido a mi colchón si no que a su vez hacen de este quinto piso mi nación y mi país; por fin adoro mi libertad e independencia y salvo los gritos de Ramona la dueña del edificio, que pide encarecidamente que baje el volumen cuando cantamos junto con la guitarra de Cesar “I want to break free” los viernes por la noche. Soy el amo y señor de esta voluntad llamado destino.

domingo, 20 de septiembre de 2009

El adios de Javier

Un timbre Perturbaba el placido sueño de Marisol que aun dormida intentaba hallar el celular para así acabar con el molesto sonido que le había quitado el sueño, en la pantallita del aparato apareció el número de Javier su ex enamorado el cual hace un mes la había abandonado por Yahaira una amiga de promoción que ella misma le presento en la última reunión de promoción, al ver que era el intento ignorarlo y no contesto, pero al recibir la segunda llamada no pudo resistir en constar con un emocionado alo, aun lo amaba y aunque lo odiase ala vez deseaba más que nada en el mundo recibir noticias de Javier, él con voz algo nostálgica, sabía que decir para acelerar su corazón era un experto en ella conocía todas sus debilidades, gustos y vanidades. Basto un par de palabras bonitas a través del mas hipócritas de los medios comunicativos, el celular, la emoción quedo ahogada en el mar de ilusión que brotaban por los ojos de Marisol que a pesar de tener que levantarse temprano para su examen parcial accede a fugar la vigilancia de sus hermanos para encontrase con la única razón de su existencia, Javier, que esperaba en la esquina apoyado contra el muro en la sombra de un poste, al encontrarse ella esperaba un abrazo amoroso oír de nuevo, esta vez cara a cara, una palabra bonita que la hiciera sentir la mujer más especial en todo este universo pero Javier no estaba de humor para romanticismos y galanteces; a penas tuvo cerca el cuerpo de aquella enamorada mujer, la arrimo contra la pared y con su mano derecha se encargo de recorrer e inspeccionar una vez más aquel cuerpo del que se jactaba ser dueño, su boca salivó en forma repetitiva y tosca su moreno cuello, ella trato de detenerlo pero su afán de retenerlo una vez más y su perfume la embriagaron de tal forma, que cedió a todos sus deseos sin decir palabra alguna. Al terminar el vaivén de los cuerpos y con un compasivo abrazo Javier la tomo la espalda acompañándola a su casa para luego despedirse con la promesa de amor eterno y el clásico te llamo mañana, promesas que desaparecieron en la noche junto con Javier para siempre.