lunes, 21 de septiembre de 2009

Terremoto contigüo

Cerro la puerta, con ambas manos termino la raya en medio que había dejado inconclusa el peine en su lacio y negro cabello, tomo un suspiro y miró de lado a lado el edificio antes de asegurar la puerta. Bajo las escaleras en forma sigilosa uno a uno los pisos desde el quinto al primero, salió por la puerta trasera, cambió de ruta para dirigirse por segunda vez en la semana a la escuela, en él la batalla entre gratos y amargos recuerdos, dejaban como saldo una punzada en el estomago, que ayudada por el ayuno del día anterior le generaban aquella desagradable y dolorosa gastritis. El sonido del timbre ubico su cuerpo en el salón de clase, mientras su mente bailaba con cada uno de los recuerdos, que su mente se resistía a eliminar y que tanto disfrutaba, de manera que cada cierto rato dibujaba una inocente sonrisa que cambiaba su rostro adusto y lo volvía a su niñez, que casi no había disfrutado. En clase, la historia y sus revoluciones no le cuentan nada nuevo para guerras y revoluciones, con las que él libraba a diario ya tenia suficiente. El timbre de salida volvió a reunir a su cuerpo y su mente; no se apuro en salir y espero que el salón le otorgue un instante de soledad, cogió una tiza, garabateo en la pizarra un rostro con una lágrima y mano a modo de adiós. Salió por la puerta principal como cualquier día normal, cogió el camino de siempre y subió con una emoción única las gradas del edificio hasta llegar al quinto piso, abrió la puerta, prendió el estereo a todo volumen, molestando a todos los vecinos y a mi sobre todo que estudiaba para mi examen de estadística, algunos vecinos subieron desde pisos inferiores comentado que aquel departamento siempre había generado escándalos, que el inquilino le pegaba a su hijo, que el pequeño casi nunca iba al colegio y paraba en malas juntas, golpearon insistentemente a la puerta pero nadie abría y la música seguía sonando en forma estridente, Ramona, la administradora, llegó con las llaves de emergencia pero la puerta estaba trancada por dentro, estaban todos los vecinos excepto la bailarina que vive sola en el sexto piso. El vecino del primer piso que recién lo conocí allí, Frank, es bombero, de una patada rompió la cómoda que arrinconaba la puerta, que al desplomarse nos ofreció una imagen más aterradora de lo esperado por cualquiera que de los presentes que allí estábamos, aquel niño había matado a su padre con un corte en la yugular, luego corto sus brazos y con ellos escribió con sangre en los muros ¿por qué me pegas?, esta frase decoró las paredes de todo el departamento, eso lo hizo antes de salir a clases, luego al volver, tranco la puerta con la cómoda, se corto las venas de ambos brazos y en un abrazo durmió para siempre junto a ese cuerpo sin brazos que antes fue su padre.

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