s con las chicas, la luna llena amarilla y grande en el cielo indicaba que había que tener cuidado con los hombres lobos que quisieran comerse a estas caperucitas que salían no precisamente a visitar a la abuelita pero dispuestas a cruzar por el bosque de la noche y sus placeres.Ocho y treinta en punto la hora justa en que una buena caperucita llega a una cita, media hora de retraso es tener educación, no falta siempre alguna exagerada y descuidada que llega tarde, al promediar las nueve y algo más estábamos juntas las cuatro, estas caperucitas, siempre en parejas primera regla de una caperucita, en vez de canastas con fruta y pastelitos venimos armadas con una cartera llenas de cosméticos, peines y perfumes, bajamos por San Martín para dar una vuelta por la plaza, segunda regla antes de hacer planes observar el bosque y ser observadas por el bosque de la noche, ya juntas en la plaza diseñamos un itinerario flexible, tercera regla no hacer planes las alternativas siempre surgen de improviso, primero llegamos a la costa verde luego de algunos tragos llegaron nuestros acompañantes, cuarta regla de una caperucita siempre debe tener leñadores(amigos) conocidos que las cuiden, a la discoteca después de unas horas y de recibir unas llamadas telefónicas, partimos al reto de la noche enfrentarse a los lobos y no ser devoradas, conocí a Mauricio la semana pasada
en casa de mi primo él nos esperaba en su casa con tres amigos más para seguir nuestra noche de luna. Ya en su casa el baile y el alcohol continuaba si bien es cierto estábamos emparejados nadie se separaba de la otra y para ir al baño íbamos en pareja de niñas, quinta regla las caperucitas deben de estar juntas ya que los lobos siempre quieren separarlas para poder atacar mas fácil, ya eran las dos de la mañana y sufrimos la primera baja Zarela se fue a “conversar” con Cesar al patio, la segunda se dio de inmediato cuando Yohana se fue sola con Manuel dizque a comer un sándwich una vez más con Chabelita nos quedamos juntas las dos, era deber mio cuidar de ella y mantenernos juntas hasta que vuelvan las demás, sexta regla las caperucitas salen juntas y regresan juntas, Mauricio no paraba de halagarme y en cada baile que nos metíamos de tantas vueltas me hacia marear mas que el vodka que bebía; mientras que Chabelita estaba a punto de sucumbir ante los encantos del Tuno Cristian, en ese instante nos salvo la campana mejor dicho el timbre era Yohana que volvía sola de la calle al preguntarle por Manuel ella respondió que el era un imbecil y que había tratado de propasarse con ella recogimos a Zarela y nos fuimos; por mas intentos que hizo Mauricio por llevarme y luego por invitarme a salir no pude tener nada con el, por que ya lo dice la séptima y ultima regla de una caperucita nocturna puedes caer varias veces con un lobo pero nunca con un vampiro chupa sangre… 






















