
Me dirigía a casa cuando al mirar el semáforo no distinguí la luz roja, la pase de largo y sentí el impacto de otro vehículo, por un momento creo haberme desmayado, al reaccionar fui a ver el otro automóvil para ver si estaba bien y por suerte no había heridos; quise pedirle disculpas al chofer del otro auto pero el no me escuchaba solo miraba con cara de horrorizado a mi auto, con angustia y pena se tocaba el rostro; en eso llegaron una ambulancia y un patrullero no entendía por que nadie me contestaba cuando preguntaba algo ; cogí el celular y llame a mi casa me contesto la doméstica pero en eso hablaba con mi mujer(ella) le daba la dirección de un hospital que estaba cerca del lugar donde estaba yo, quise tomar un taxi pero nadie se detenía al verme, camine las diez cuadras hacia el hospital, entre por la puerta principal , camine y avance por cada uno de los pasillos hasta llegar ala zona de emergencia estaba mi mujer corriendo tras una camilla yo le grite para preguntarle que pasaba incluso le toque el hombro pero no me respondía, en ese instante creí que ella estaba en estado de shock, pero por qué? Quién iba en aquella camilla, precisamente en ese instante la camilla entro a un cuarto que decía “sala de operaciones urgencias” a mi mujer no la dejaron ingresar, pero yo me cole antes de que cerraran las puertas y pude ver al paciente... fue una experiencia espeluznante por que ese cuerpo ensangrentado y magullado por los golpes era yo y por mas que grite a los médicos y enfermeras que allí estaban nadie pudo oírme; pero si pude escuchar lo que entre ellos decían la enfermera desesperada dijo –se nos va doctor , se nos va – y médico a cargo hablo en voz baja – no se puede hacer nada, ya es muy tarde – y un timbre que sonaba cada vez más fuerte indicaba que un corazón de
jaba de latir para no moverse jamás y por primera vez en mi vida sentí pena de mí mismo; grite y rabie de impotencia allí mismo en una esquina de la sala por mi propia muerte, tanto que me olvide de mi esposa que esperaba afuera, de pronto escuche que alguien grito “ se desmayo” y salí a ver que sucedía observe a mi cuñada tratando de reanimar y sosteniendo a medias a Martha, inmediatamente se llevaban a la morgue a aquel cuerpo que hasta hace algunos instantes fue el mío.
jaba de latir para no moverse jamás y por primera vez en mi vida sentí pena de mí mismo; grite y rabie de impotencia allí mismo en una esquina de la sala por mi propia muerte, tanto que me olvide de mi esposa que esperaba afuera, de pronto escuche que alguien grito “ se desmayo” y salí a ver que sucedía observe a mi cuñada tratando de reanimar y sosteniendo a medias a Martha, inmediatamente se llevaban a la morgue a aquel cuerpo que hasta hace algunos instantes fue el mío.Pasado esto se llevaron a mi esposa al tópico para que descanse, yo me fui a caminar por el hospital paseaba por los cuartos, como zombi y alma en pena que en verdad era, llegue a uno donde me detuve pues observe a un niño, que echado en una cama con las justas podía mover las manos y la cabeza le decía a su papa que apenas salga del hospital irían a jugar fútbol y el padre solo lo miraba con los ojos llenos de lágrimas pues el sabía que eso no iba a pasar nunca; pues el niño había quedado inválido. Luego entre en otra habitación donde estaba un viejecito que tenía entre las manos la foto de su familia y miraba a cada instante la puerta del cuarto como esperando alguna visita que nunca llegaba. Regrese a la morgue y me senté en la mesa en donde estaba mi cuerpo luego de la autopsia los doctores dieron el diagnostico, la muerte había sido causada por una hemorragia interna producto de la ruptura del hígado. Se llevaron el cuerpo y se fueron, al salir no halle a Martha en todo el hospital, decidí que era mejor regresar a casa, camine durante dos horas hasta llegar al parque en el que la noche anterior oía a aquella prostituta contarme su drama, solo deseaba que alguien me escuche pero esto igual que ayer era imposible, no había sentido pesado el caminar casi ocho kilómetros, pero esas dos cuadras del parque a mi casa se me hicieron eternas. Al llegar encontré muchos carros afuera, entre aprovechando que Manuel, mi hermano, sacaba su carro del garaje, al entrar mi casa tenia un ambiente triste, morbosamente melancólico, al pasar al patio Max comenzó a mover la cola y a ladrar, por un momento creí que el si podía verme y que el mito de que los animales ven a los muertos era cierto, pero estaba equivocado pues detrás mió estaba Martha, con el verdadero motivo de la alegría del can, un plato con su comida, me tire en la hamaca del patio viendo como Max devoraba ansioso su “rico can”, al no poder hablar con nadie, solo atine a observar a los demás como se movían de un lado para el otro en mi casa como si estuviese sentado en la primera fila del cine viendo una película en 3D.(continuara )
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