martes, 2 de septiembre de 2008

Gracias a Andrea



Otra batalla telefónica con Andrea me hacia cambiar mi destino una vez más, sin saber a donde ir y con no mejor compañía que yo mismo; caminaba por las calles sin rumbo pensando y agrandando cada uno de los defectos de mi linda noviecita, que por octava vez en el mes me apagaba el celular no sin antes recordarme algunos de sinónimos de la palabra tarado y mandarme a buscar mi felicidad a las cercanías del infierno. Era sábado por la noche, las calles del centro estaban repletas de gente, pero para mi estaban vacías, no me sentía mal por la pelea al contrario me sentí bien, libre, como Will Smith en su última película “Soy leyenda” (donde tiene el mundo para el solito), al bajar por San Martin se me apareció una carreta y los Hamilton de sol esta vez acompañaban mi rumbo, miraba los cafés observando a la gente que allí estaba, estos parecían maniquís perfectamente ordenados en aparadores, oía mi nombre pero sin voltear solo levantaba la mano en señal de saludo y seguía de frente a paso lento, hasta que llegue a una tienda de electrodomésticos y allí aparecía el hombre por el cual me había ganado tantos agravios telefónicos, Adal Ramones con su monólogo sobre superman, debo decir que por mirar un rato su programa doce minutos treinta y siete segundos, para ser preciso, que hicieron que la hija de mi futura suegra se transforme de Educada princesa a Fiona de barrio, me iba pasar de largo pero – que más da – me dije y termine de verlo ahí, al finalizar el programa, pensé – bueno la noche es joven – suspirando y esbozando una sonrisa de libertad con ansias de hedonismo. Apague el celular por si algún caso aquel mounstro se le ocurriese aparecer de nuevo en forma de numeritos en aquella pantalla; me agencie otra porción de cigarros y salí en busca de algo para la sed – una cerveza – dije al entrar al primer bar que se cruzó – negra, roja o rubia – exclamo el mozo, primer dilema de la noche y yo estaba de humor para pensar así que – mejor traerme las tres – le dije en voz alta, el chico hizo una mueca extraña y graciosa similar a una que hay en el Messenger. El Tri de México adornaba la pantalla y amenizaba aquel lugar; a mi derecha una imagen clásica, un par de amigos chupando y contando sus penas, a mi izquierda una pareja intercambiando fluidos bucales y al frente otra intercambiando excusas y agravios, esta imagen me dio risa y me imagine que estaba con Andrea allí mismo en el lugar de ellos culpándonos y luego pidiéndonos disculpas – que lindo es el amor – afirmé en voz alta, termine las “chelas” y algo movido por ellas partí de nuevo, esta vez era mi estomago quien se peleaba conmigo por alimento, – me voy a mi casa me cocino los codiquesos que hay en la despensa – pensé, mientras emprendía mi regreso llamo mi atención un carrito sanguchero, mi estomago me conduce en forma mágica hacia el, estaba repleto de gente y yo no estaba dispuesto a esperar así que cuando pensaba irme, algo llamo mi atención, quien preparaba los sándwich era una mujer simple , de belleza singular no era una belleza común no era bonita pero se veía muy sexy ahí con su cabello negro crespo amarrado con un collect rojo que no hacia para nada juego con aquel top lila, y sus jeans azules, bueno casi celestes vistos a través de la película de vapor que hacia la plancha al cocer las carnes . Me acerque y sin ver la carta ordene como si estuviese en Mcdonalds – un filete de pollo con jamón y tocino – una sonrisa coquetona y una voz tímida me respondió – yo no vendo eso casero – cambie mi pedido por un sándwich de pollo y continué con mi espera que de hecho iba a ser larga , sus manos viajaban a cien por hora preparando los panes y aun así no se daba abasto, se me ocurrió una idea loca – te ayudo – le dije, y sin esperar que me responda me puse a su costado a cortar panes y comenzamos a trabajar juntos. Paso algo más media hora para poder preparar mi sándwich, cuando la gente se fue iniciamos una conversación muy entretenida, Rosa(su nombre) era una persona graciosísima hacia chistes y jugaba como niña, ya no me dio ganas de volver a casa y me quede jugando al sanguchero toda la noche. Cuando ya era de madrugada se acabó el juego de los sándwich y fuimos a guardar su carrito en un garaje cercano, era muy gracioso subir por San Martin empujando aquel carrito, antes hubiese empujado mi Nissan de bajada con mucha vergüenza, entramos al garaje guardamos todo y quedamos frente a frente y sin decir una sola palabra estábamos desnudos besándonos en medio del estacionamiento, su cuerpo, tenia un olor exquisito y excitante, un perfume de mostaza y colonia barata , la sensación placentera se acabo cuando el vigilante alerto nuestros ruidos y comenzó a silbar, a medio vestir la emprendí a toda velocidad a mi casa sin despedirme de ella, al llegar me lancé sobre el sillón con una sensación de adrenalina única; me quede dormido con una sonrisa en los labios dándole gracias a mi noviecita por la pelea y los insultos. Al despertar instintivamente llame a Andrea – hola amor, sorry si? te invito a desayunar a mi casa para conversar preciosa – le dije, en mi conciencia tenia una deuda y necesitaba algo de maltrato para sentirme a mano y en paz con ella.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Jaja muy buena lahistoria, Raycito pero de seguro q es verdad y te comiste una sanguchera jajaja, oe Bayly de villa jajaja

Anónimo dijo...

uhmmmm!!!...si mas no recuerdo alguna vez tu me dijiste que para escribir te inspiras en lo que has vivido...si analizamos esas palabras con esta historia a que conclusion llegaremos???!!!..... uhmmm!!!.. ;););););)..jejejeje....
bueno muy interesante la historia, hace que reflexione, si alguna vez me peleo con alguien mejor lo dejo derechito a su casa..no vaya tener desviaciones como esta....gracias por la leccion..jiji

Anónimo dijo...

por fin usas tu tiempo pa algo bueno.. ta buena la historia... imagino q es algo q te ha pasado