
Abrió los ojitos y allí se encontraba nadando en una piscina de inmenso tamaño, redondita con sus dos ojitos negros, parecía un botón, conforme pasaba el tiempo aquel botoncito se divertía investigando su mundo parecía un buzo antiguo nadando con aquella manguerita que le da el oxigeno para bucear en su océano, al parecer gusta de la salsa porque cada vez que escucha a la “Charanga Habanera” mueve su piececitos con ritmo acompasado, y al oír a Mozart o Chopin prefiere dormir o estar pasiva, le gustan mucho los chocolates a ella, por eso le pide a la dueña de la piscina muchos sublimes, sus favoritos. Un señor de blanco entrega un sobre con una foto en blanco y negro a la dueña de la casa donde vive el botoncito, y una suave caricia de una mano inmensa recorren las fronteras del mundo del botón, una voz suave y feliz no se cansa de repetir – que linda es mi reina – las caricias le encantan, y guiñando un ojito hace leves coqueteos cuando las recibe, al parecer la dueña de la casa esta conversando con el hombre grande de las suaves caricias, – se llamara Alexa – dice ella, al parecer al botoncito no le gusto porque patea fuerte en señal de molestia, – Cecilia – dice el grandote y la respuesta es la misma, la dueña de la casa se queja de los golpes de su inquilina y la mano grandota vuelve a acariciar preguntando – ¿no te gusta mi reina? Que te parece Gabriela – esta vez la pequeña no emite golpe alguno, al parecer le gusta y aprueba aquel sonido como nombre suyo, porque con sus piececitos acaricia suavemente las paredes de su casa, entonces será Gabriela Alejandra dice la dueña y este botoncito contenta y parece aplaudir al oír su nombre. Ahora esta piscina le queda corta a Gabrielita, ella trata de encontrar una puerta por donde salir y para eso golpea con fuerza las paredes de su casa, cada vez con mas insistencia, a lo que la dueña responde con voz baja como hablándole al oído – tranquila mi angelito solo un par de semanas más – pero este angelito quiere volar y traviesa como es, se a puesto a jugar con la manguerita que le da el aire para vivir y se a enredado con el, detenido su movimiento el botoncito a cerrado sus ojos, la dueña de la casa se da cuenta que en el cuarto de Gabriela no hay sonido ni movimiento, esto es raro parece preguntarse, llama inmediatamente al grandote quien apurado la sube al auto el camino es largo y movido pero a Gabriela parece no importarle pues sigue allí quietita, aquel señor abre la puerta del cuarto del Botoncito y corta la manguera que aprisiona el cuello de Gabrielita, pero es tarde ella esta moradita y no responde a nada al parecer algo sale de este botoncito es un ángel, un angelito de un botón que moviendo sus alitas se dirige al cielo no sin antes besar ala dueña en la mejilla, susurrando suavemente “ adiós mamita, te quiero mucho” al oído de dueña, que yace dormida en una cama, y con su manita le hace un gesto al hombre grandote que consternado emanaba lagrimas de sus ojos, sin entender lo que pasaba…
1 comentario:
De alguna de las historias que he leido esta es la que mas me gusto..tiste pero muy real..sabes deberias pasarla para mi facu de hecho que la publican,...
xevere se ve que tienes pasta de escritor, felicidades...yaaa!!! tampoco te vayas a botar,... no mas te lo digo porque soy buena gente...jejej..bueno sigue escribiendo..atte..pues yo...chana
Publicar un comentario